Medina Azahara se despide en el Baluarte tras cuatro décadas de rock andaluz
La legendaria banda cordobesa de rock ha ofrecido durante la tarde-noche del sábado un concierto de adiós dentro de su gira final “Todo Tiene Su Fin”
Pamplona | 07·02·26 | 21:18
El Auditorio Baluarte ha acogido este sábado el concierto
de despedida de Medina Azahara en Pamplona, una de
las paradas de su gira final, con la que la banda cordobesa
pone punto y final a una trayectoria iniciada en 1979.
La cita forma parte del calendario cultural de la ciudad y se
presenta como una última oportunidad para ver en directo
a un grupo que ha sido referencia del rock andaluz durante
más de cuatro décadas.
Fundada en Córdoba, Medina Azahara construyó desde sus
inicios un sonido propio en el que confluyen el rock, los
elementos sinfónicos y una clara inspiración en la identidad
cultural andaluza. A lo largo de los años, la banda ha
mantenido una relación constante con el directo, convirtiendo
el escenario en el eje central de su trayectoria y consolidando
un público fiel en todo el Estado.
Un adiós simbólico
El concierto de hoy en Pamplona se enmarca en una gira
de despedida concebida
como un repaso a su carrera, con un repertorio que recoge
algunas de las canciones más reconocibles de su discografía.
Al frente del grupo continúa Manuel Martínez, voz histórica de la
formación, acompañado por una banda que ha sabido mantener
el pulso del proyecto en sus distintas etapas.
Para el público navarro, la actuación en Baluarte supone un adiós
simbólico a una banda que ha pasado en distintas ocasiones por
escenarios de la Comunidad Foral y que hoy se despide desde uno
de los principales espacios culturales de la ciudad. Más allá de la
nostalgia, la cita se plantea como un encuentro generacional, en el
que confluyen seguidores de largo recorrido y oyentes que han llegado
al grupo con el paso del tiempo.
Con este concierto, Medina Azahara cierra también su vínculo con
Pamplona dentro de una gira que avanza hacia su tramo final.
Un cierre sereno y consciente, sin estridencias, que apela a la memoria
musical compartida y al valor del directo como espacio de celebración
y despedida.

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